Mi nombre es María Laura Bencosme Jiménez, artista visual y diseñadora gráfica dominicana.
Mi historia con la pintura comenzó mucho antes de que pudiera imaginarme llamándome artista. Entre los 9 y los 14 años tomé clases de pintura tradicional y durante esos años pintar fue parte natural de mi vida. Después, por alguna razón, me fui alejando. No hubo una decisión consciente de dejarlo; simplemente otros caminos fueron ocupando ese espacio.
La creatividad, sin embargo, nunca se fue. Encontré en el diseño gráfico mi profesión y durante años desarrollé a través de él mi relación con el color, la composición, las formas y el equilibrio.
A mis 41 años algo comenzó a despertar nuevamente. Sentí una llama que me pedía pintar. Empecé a acercarme otra vez, primero con curiosidad y luego con una necesidad cada vez mayor de aprender, experimentar y nutrirme. Mientras más pintaba, más quería pintar.
Y quizás por eso hoy siento que no estoy empezando desde cero, sino reencontrándome con una parte de mí que había estado ahí todo este tiempo.
Mi trabajo nace precisamente de ese encuentro: entre la diseñadora que aprendió a buscar estructura y la artista que está aprendiendo a confiar en la intuición. Pinto por capas, hago marcas, cubro, descubro, cambio de dirección y permito que parte del proceso permanezca visible.
Me interesa lo imperfecto, lo espontáneo y esa conversación constante entre el orden y la libertad, lo planeado y lo inesperado.
Estoy construyendo mi lenguaje mientras pinto. Y tal vez eso sea lo más bonito de este momento: no sentir que he llegado, sino estar completamente presente para descubrir hacia dónde me lleva.